29 de junio de 2012

No puedo decirte


Te extraño.
Sí, claro.
Pero se me hace imposible decírtelo.
Hacértelo saber.

¿Por temor?
Sí, seguramente.
Porque temo que pienses lo que no es,
por miedo a que lo sepas.

Te extraño.
Tengo ganas de decirte tanto,
de contarte cosas,
importantes y de las otras.

De hablar de la nada,
de hablar de todo.

De decirte que estoy,
aunque sea de esta forma indefinida,
desde mi lugar de cortesía,
de mis palabras no dichas...
pero con mi mirada expresiva.

Pero nada de esto puedo decirte.
No me obligues.
No sé cómo, no sé por qué.
Sí, callaré... y nada diré.

Espero entiendas.
Espero escuches lo que te dicen mis ojos,
espero que, aunque sea sin palabras,
te quedes,
y no te alejes de mi lado.
Tal vez termina siendo más fácil
decirlo así.

13 de mayo de 2012

Le di mi corazón a tu oído

En esas letras escritas
desde un corazón roto,
desde un sentimiento bañado en llanto,
desde un recuerdo de antaño,
estaba todo.

En un papel cargado de cosas no dichas,
de tanto sentimiento,
estaban esas palabras instaladas
como si fueran propias de tal hoja.

Propias y para no salir de allí.
Para jamás ser leídas,
para no ser escuchadas,
para no volver a sentirse.

Era así hasta que mi corazón
se cruzó con tu sentir.
Se les solicitó expresión,
y fueron pronunciadas.

Tu oído las escuchó.
Tu sentir las recibió.
Entendiste qué decían,
reconociste el idioma que expresaban.

Sin más,
le di mi corazón a tu oído.
Y él escuchó.

10 de abril de 2012

Expresión de alivio

Una vez más...
entre supuestos,
entre imaginarios,
entre quisieras,
entre ya no sés si tanto.

Pensar,
darle vueltas a la misma idea.
Sentir,
intentar sentir.

Darme cuenta si es sí
o es un no definitivo,
armarme de valor
y aceptarlo como positivo.

Falta simplemente decirlo.
Poner en palabras
tanto sentimiento,
tanto pensamiento,
lograr el alivio.

¿Y el decirlo...?
¿Si las palabras se las lleva el viento,
si quedan largadas al olvido,
si se tornan un arrepentimeinto,
si quedan sin significado,
sin valor, sin tiempo...?

¿De quién son?

Pensando en el alivio,
hablaré;
deseando la comprensión,
expresaré
con la única esperanza
de que no se olviden,
de que perduren,
de que siga siendo yo su dueña
y no sean del olvido.

3 de octubre de 2011

Hoja en blanco

Enfrentada a la página en blanco
como para escribir una historia.
Pero las palabras no surgen,
ni los puntos, ni las comas.

Renglones vacíos esperando letras
qué dirán quién sabe cuánta cosa.
O quizá no lleguen a tener sentido,
no lleguen a decir nada.

Una vez más con la inspiración en puerta
sin poder traducirla en palabras.
Una vez más tanto para decir
para terminar diciendo nada.

Tal vez solamente se escriba una palabra.
Tal vez solamente dos.
Tal vez escriba solamente:
"tiempo ha pasado",
y ya no quede nada.


La pluma se secó, parecía ya no quedar tinta, tal vez algún día se recargue... escriba una nueva narrativa.